Con el apoyo de Estados Unidos, dos vacunas candidatas contra COVID-19 parecen ser altamente eficaces para evitar COVID-19, un gran paso en el histórico impulso de Estados Unidos para acabar con la pandemia mundial.

El 16 de noviembre Moderna anunció que información independiente y una junta de supervisión de seguridad de los ensayos clínicos de la fase 3, hallaron que la vacuna candidata de la compañía biotecnológica con sede en  Massachusetts mostró hasta un 94,5 % de eficacia en los ensayos clínicos.

El 18 de noviembre, Pfizer, con sede en Nueva York, anunció que su vacuna candidata parece tener 95 por ciento de eficacia para evitar COVID-19 a los 28 días después de su primera dosis.

“Desde principios de enero hemos investigado a este virus con la intención de proteger a tantas personas como sea posible en todo el mundo”, dijo el director ejecutivo de Moderna Stéphane Bancel en una declaración (en inglés). “Quiero agradecer a nuestros socios en BARDA [Autoridad Biomédica de Investigación y Desarrollo Avanzados] y en la operación “Warp Speed”, que han sido instrumentales para acelerar nuestro progreso hasta este punto”.

Moderna desarrolló su vacuna en asociación con los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH), mientras que Pfizer desarrolló su vacuna en asociación con la compañía alemana BioNTech. El gobierno de Estados Unidos se ha comprometido a comprar dosis de ambas vacunas candidatas.

Si bien la elaboración y pruebas de una vacuna toma varios años, la administración Trump está invirtiendo miles de millones de dólares para acelerar su desarrollo, ensayos clínicos, fabricación y distribución de las vacunas por medio de la operación “Warp Speed”.

Como parte de su iniciativa, Estados Unidos ha convocado a científicos del gobierno, a empresas farmacéuticas privadas y a investigadores universitarios con la meta de hallar una vacuna segura y eficaz antes de fin de año.

Estados Unidos ha brindado apoyo también a otras cuatro vacunas candidatas, entre ellas una candidata que AstraZeneca, con sede en el Reino Unido, avanzó hasta la fase 3 de ensayos clínicos en agosto.

En los ensayos de la fase 3, los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos, a un grupo le dieron la vacuna y al otro un placebo. En los ensayos de Moderna, análisis preliminares hallaron que de los 95 participantes en el estudio que contrajeron COVID-19, 90 eran parte del grupo que recibió el placebo mientras que solo cinco participantes que recibieron la vacuna desarrollaron COVID-19, indicó NIH en un comunicado (en inglés).

En los ensayos de Pfizer, los investigadores descubrieron que de los 170 participantes que contrajeron COVID-19, 162 recibieron el placebo mientras que solamente ocho habían recibido la vacuna. De las diez personas que desarrollaron un COVID-19 grave en los ensayos de Pfizer, solo uno había recibido la vacuna. La compañía anunció haber completado los ensayos de la fase 3 (en inglés) el 18 de noviembre.

El doctor Anthony Fauci, director en los NIH del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo a la cadena de noticas NBC el 16 de noviembre que la vacuna de Moderna podría ser distribuida en poblaciones de alto riesgo tan pronto como en diciembre. Sin embargo, las autoridades estadounidenses no comprometerán la seguridad al determinar cuándo entregarán la vacuna, agregó.

Se requerirá que todos ayuden para producir y distribuir las vacunas, indicó Fauci a la cadena de noticias (en inglés). “No economizarán esfuerzos y lo harán rápidamente”.

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