{"id":61635,"date":"2023-02-24T11:55:47","date_gmt":"2023-02-24T17:55:47","guid":{"rendered":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/?p=61635"},"modified":"2023-02-24T11:55:47","modified_gmt":"2023-02-24T17:55:47","slug":"mas-que-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/mas-que-palabras\/","title":{"rendered":"M\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"\n<p>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca necesitamos desbloquear barreras, restableciendo la confianza en los gobiernos, fortaleciendo el esp\u00edritu solidario para debilitar los obst\u00e1culos, sobre todo los generados por nosotros mismos, fruto de ese encierro ego\u00edsta que suele impedir el di\u00e1logo<\/p><div class=\"elmet-contenido\" id=\"elmet-1484979495\"><div class=\"elmet-adlabel\">Anuncios<\/div><div style=\"margin-top: 20px;margin-right: 20px;margin-bottom: 20px;margin-left: 20px;\" id=\"elmet-2184830416\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/arrincuanantigua\/\" aria-label=\"cintillo-arrin-cual\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg 750w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-300x36.jpg 300w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-600x72.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" width=\"750\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>entre los interlocutores sociales, que es lo que en realidad nos activa el avance y el desarrollo. Sin duda, debemos despojarnos de opresiones, mirarnos de otro modo, para mejorar las interrelaciones y las dependencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que, por muy grande que sea el descontento, siempre hay un rayo de esperanza. Se trata de corregir la corriente del hacer, del obrar con el decir en coherencia. Para empezar, tenemos que batallar por los compromisos adquiridos, sustent\u00e1ndolos en una concepci\u00f3n amplia de los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevar a buen t\u00e9rmino, la justicia social, hace que las sociedades se humanicen y que las econom\u00edas funcionen equitativamente, reduciendo las injustas desigualdades y el c\u00famulo de enfrentamientos, que agotan los valores que nos unen. Todo este aluvi\u00f3n de dificultades amenaza los esfuerzos contiguos, que son los que realmente proporcionan ayuda humanitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la dimensi\u00f3n humana, o s\u00ed quieren, \u00e9tica. Quiz\u00e1s tengamos que aprender a ser m\u00e1s justos, hasta con nosotros mismos. Por tanto, es necesario activar otros contextos para menguar los muros de las indecencias. Indudablemente, no tendremos quietud en el alma, si obviamos la virtud moral que, adem\u00e1s, nos hace velar sobre el pleno respeto a lo l\u00edcito,<\/p>\n\n\n\n<p>con una objetiva distribuci\u00f3n de beneficios y cargas bien repartidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es primordial sentar las bases de un esp\u00edritu cooperante, en un mundo que tiene que hermanarse m\u00e1s pronto que tarde, para no destruirse. Requerimos de otras gobernanzas m\u00e1s aut\u00e9nticas, m\u00e1s del mundo y para la vida, que mejoren los caminos existenciales. Para esta recuperaci\u00f3n han de reconciliarse los corazones. Son esenciales otros liderazgos que activen ese orbe conciliador, capaz de curar las heridas abiertas y el cese de las hostilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, tenemos que revitalizarnos con otros abecedarios m\u00e1s del alma que del cuerpo, poniendo la mano tendida en la reparaci\u00f3n del orden violado, con la satisfacci\u00f3n de saber eximir, para poder llegar a una nueva era de respeto y de acuerdo constructivo. A la vida le basta el latir de un andar para sumar otros andares y renacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Subsiguientemente, tampoco nos interesan tanto los sistemas productivos, que lo \u00fanico que hacen es deshumanizarnos en lugar de hacernos familia. Sin embargo, lo que si nos conviene es unir esfuerzos para reconducirnos. Encontrar el sosiego es un constante proceso en comuni\u00f3n y en comunidad. De hecho, nos viene bien que germinen los lazos. Esto \u00fanicamente puede nacer del encuentro entre an\u00e1logos, afanados en cultivar el amor en<\/p>\n\n\n\n<p>vez de alimentar en su interior el odio, los deseos de venganza o el ansia de destrucci\u00f3n. Indudablemente, la fertilidad de lo arm\u00f3nico tiene otros aires menos comerciales y m\u00e1s donantes, porque el ser humano que se entrega, dispensando o pidiendo clemencia, entiende que hay que ser m\u00e1s comprensivo, que es como uno puede conciliar.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 tensiones sociales, mientras no activemos la cultura del abrazo, que es lo que genera desarrollo humanitario. Tenemos que aprender a querernos, para poder formar parte de ese v\u00ednculo est\u00e9tico, que es el que nos imprime la mejor energ\u00eda. Hay que abandonar las pol\u00edticas y pasar al orbe de las po\u00e9ticas, que es un verdadero laboratorio de humanizaci\u00f3n. Solo hay que respirar sus latidos para embellecer los labios de placidez. Ciertamente, nos conviene activar nuestro innato sumatorio de pulsos en la construcci\u00f3n del bien colectivo, comprometi\u00e9ndonos a promover en cada latido una cultura muy atenta a la primac\u00eda de los valores y principios del derecho. Actuar bajo la acci\u00f3n transformadora conjunta, movilizando las enterezas internas, nos ayudar\u00e1n a ser de otro modo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones estamos tan sumidos en nosotros mismos, que al franquear c\u00faspides solemos olvidarnos de esa alma com\u00fan que nos orienta, para vencer todas las dificultades. En nuestro caso, tenemos que empezar a allanar caminos, poniendo fin a la impunidad para fomentar la confianza, encarando los legados del pasado, adoptando medidas reparadoras y<\/p>\n\n\n\n<p>garantizando una rectitud que nos sustente los v\u00ednculos. De lo contrario, continuaremos divididos, unos teni\u00e9ndolo todo y otros careciendo de lo esencial, como la falta de acceso a la salud, a una alimentaci\u00f3n adecuada, o a la educaci\u00f3n. As\u00ed, no se puede traspasar esta doliente etapa, donde todo es combate y decepci\u00f3n, como en el estado salvaje. Ahora toca ramificarse para hacer tronco diario.<\/p>\n\n\n\n<p>#metroredes<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy m\u00e1s que nunca necesitamos desbloquear barreras, restableciendo la confianza en los gobiernos, fortaleciendo el esp\u00edritu solidario para debilitar los obst\u00e1culos, sobre todo los generados por nosotros mismos, fruto de ese encierro ego\u00edsta que suele impedir el di\u00e1logo entre los interlocutores sociales, que es lo que en realidad nos activa <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/mas-que-palabras\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61636,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[25],"class_list":["post-61635","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61635"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61637,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61635\/revisions\/61637"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/61636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}