{"id":61914,"date":"2023-03-01T14:36:14","date_gmt":"2023-03-01T20:36:14","guid":{"rendered":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/?p=61914"},"modified":"2023-03-01T14:36:16","modified_gmt":"2023-03-01T20:36:16","slug":"corazones-bucolicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/corazones-bucolicos\/","title":{"rendered":"Corazones buc\u00f3licos"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cNuestra tarea de custodia debe estar presente a todas horas, preservando los inciensos nativos y reconstruyendo zonas para todos los corazones labriegos\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero \/ escritor corcoba@telefonica.net<\/p><div class=\"elmet-contenido\" id=\"elmet-4143567007\"><div class=\"elmet-adlabel\">Anuncios<\/div><div style=\"margin-top: 20px;margin-right: 20px;margin-bottom: 20px;margin-left: 20px;\" id=\"elmet-1747910598\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/arrincuanantigua\/\" aria-label=\"cintillo-arrin-cual\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg 750w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-300x36.jpg 300w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-600x72.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" width=\"750\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Los pasajes vivenciales no son m\u00e1s que un manto silvestre de aromas que nos resucitan cada d\u00eda, lo que requiere de nosotros unos h\u00e1bitos saludables y un deseo de vivir, desvividos por preservar los h\u00e1bitats naturales, para poner a nuestro planeta en el camino de la curaci\u00f3n y para situarnos tambi\u00e9n nosotros, los humanos, en una labranza de sue\u00f1os hacia s\u00ed mismo, previo talar los \u00e1rboles de la soberbia, entreg\u00e1ndonos para que el mundo llegue a ser un poco m\u00e1s celeste y la biosfera no acabe en un final desastroso. Indudablemente, la supervivencia es algo m\u00e1s que un itinerario, es una m\u00edstica gozosa que nos interroga tras la contemplativa, de manera que nos vuelve poes\u00eda ante tanta belleza de fauna y flora natural. De eso se trata, de retornar al verso, floreciendo nuevamente la nobleza del ser humano, que es lo que en verdad nos hace proteger con \u00e9xito la biodiversidad, como aut\u00e9nticos poetas en guardia permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejemos que las fragancias, con sus esencias existenciales, acrecienten la llamada a comprometernos con el medio, que tantas veces nos habla; y, sin embargo, apenas entramos en sinton\u00eda de escucha. Hagamos una pausa en nuestros andares, revisemos los pasos dados, acariciemos con la mirada nuestra in\u00e9dita recreaci\u00f3n. Seguramente, entonces, vibraremos bajo esa toga multicolor, sabiendo que nada desfallece y que todo se armoniza, porque ha de hermanarse. Ciertamente, el valor de la cr\u00f3nica silvestre es incalculable. Nosotros hemos de ser sus cuidadores, no sus destructores. Saboreemos sus en\u00e9rgicas lociones, dej\u00e9monos alimentar por sus contribuciones vitales, trabajemos con toda el alma y con toda la mente, por ese estado original que todos nos merecemos respirar, para descubrir principios que son universales. Sea como fuere, jam\u00e1s desfallezcamos en ese reencuentro de todos hacia todos, haciendo de nuestra casa com\u00fan un verdadero hogar de sensatos alientos, en lugar de propiciar agentes contaminantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, a poco que exploremos nuestro propio planeta advertiremos que la intervenci\u00f3n humana suele estar al servicio de un inter\u00e9s mundano, en vez de intensificar la protecci\u00f3n a una hermosura que sin ella nada somos. Hay que poner fin a esta in\u00fatil contienda contra la naturaleza, cuidando con especial preocupaci\u00f3n a las especies en v\u00edas de extinci\u00f3n. Al fin y al cabo, coexistimos en ese poema vivencial, que no puede degradarse, sino que debe de enaltecerse a trav\u00e9s del contacto espiritual, verdaderamente consolador que nos convoca a una comuni\u00f3n fraternal. Nuestra tarea de custodia debe estar presente a todas horas, preservando los inciensos nativos y reconstruyendo zonas para todos los corazones labriegos. Es verdad tambi\u00e9n que requerimos unidad para sembrar esfuerzos, que nos encaminen a trabajar con los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, al menos para convertir las palabras en hechos, el compromiso en acci\u00f3n, sabiendo que todo est\u00e1 relacionado en un ed\u00e9nico himno que glorifica su distintivo soplo de luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el medio ambiente que se conjuga existencialmente con todos sus efluvios es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de cada caminante en su diario de vida. Hemos de vivir, pues, en armon\u00eda plena con aquello que nos rodea. Personalmente, a\u00fan recuerdo aquel asombro que tuve de ni\u00f1o ante un nogal solitario, al que acud\u00eda a diario a cantarle mis alegr\u00edas y a contarle mis tristezas. Pasado el tiempo, vi como desapareci\u00f3 aquel vivo espacio natural, convirti\u00e9ndolo en un lugar residencial donde nadie conoce a nadie, previo derrumbar sin miramiento alguno, aquel \u00e1rbol de copa amplia y redondeada, denso de ramas gruesas y fuertes, al que tanto me abrac\u00e9 de adolescente. Est\u00e1 visto que el plan humano tiende a ignorar esos pulsos buc\u00f3licos que nos emocionan internamente y nos serenan. Don dinero es el que manda y ordena, el que nos manipula a su entero capricho, hasta llegarnos a absorber nuestros innatas fragancias de temperamento m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera est\u00e1 conectado a los corazones silvestres. Requerimos de sus n\u00edveos b\u00e1lsamos. Fuera dominaciones, son asfixiantes. Hay que respirar otros h\u00e1bitats en jardines m\u00e1s paradis\u00edacos que poderosos. Es fundamental volver al escenario rural, dejarse acompa\u00f1ar por sus perfumes, interactuar con la ciencia, el arte y la cultura, cuando menos para poder regenerarse\u00a0 de tanto maltrato al entorno del que formamos parte indivisa y, as\u00ed, poder generar nuevas \u00e1reas favorables a la savia, ante el suplicio del deterioro ambiental que padecemos y que cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros. En esto, nadie quedamos a salvo. Ante esta bochornosa realidad, hemos de pasar esta etapa de autodestrucci\u00f3n y comenzar nuevamente con otro periodo. Yo mismo me he propuesto injertar en un lugar de tr\u00e1nsito habitual, un nuevo \u00e1rbol solitario, donde ir\u00e9 a hacer penitencia, pero tambi\u00e9n a embellecerlo de sue\u00f1os literarios. Lo significativo es que la alianza entre la humanidad y su contexto campestre prosiga, sin que la desuni\u00f3n triture los latidos.<\/p>\n\n\n\n<p>#metroredes<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNuestra tarea de custodia debe estar presente a todas horas, preservando los inciensos nativos y reconstruyendo zonas para todos los corazones labriegos\u00bb V\u00edctor Corcoba Herrero \/ escritor corcoba@telefonica.net Los pasajes vivenciales no son m\u00e1s que un manto silvestre de aromas que nos resucitan cada d\u00eda, lo que requiere de nosotros unos h\u00e1bitos saludables y un <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/corazones-bucolicos\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61915,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[25],"class_list":["post-61914","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61914","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61914"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61914\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61916,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61914\/revisions\/61916"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/61915"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61914"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61914"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61914"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}