{"id":66478,"date":"2023-05-26T15:12:20","date_gmt":"2023-05-26T21:12:20","guid":{"rendered":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/?p=66478"},"modified":"2023-05-26T15:12:22","modified_gmt":"2023-05-26T21:12:22","slug":"conocerse-y-sumergirse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/conocerse-y-sumergirse\/","title":{"rendered":"Conocerse y sumergirse"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><strong><em>corcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00a0\u201cNo est\u00e1 bien encerrarse en pos del propio bienestar, tenemos que abrirnos a los desaf\u00edos, escucharnos m\u00e1s y mejor, ser realistas tambi\u00e9n, pero sin perder el valor y la entrega esperanzada\u201d.<\/em><\/strong><\/p><div class=\"elmet-contenido\" id=\"elmet-606742420\"><div class=\"elmet-adlabel\">Anuncios<\/div><div style=\"margin-top: 20px;margin-right: 20px;margin-bottom: 20px;margin-left: 20px;\" id=\"elmet-1611159673\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/arrincuanantigua\/\" aria-label=\"cintillo-arrin-cual\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg 750w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-300x36.jpg 300w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-600x72.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" width=\"750\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Hay tareas que deben comenzar en nosotros. As\u00ed, cada cual debe conocerse y sumergirse en sus intimas habitaciones, reconocer limitaciones y bajarse de la autosuficiencia, volverse creativo y revolverse contras las miserias humanas, dominar menos y servir m\u00e1s. Es cierto que este calvario estuvo ah\u00ed siempre, pero a\u00fan no hemos aprendido a reprendernos, a sustentarnos en alianzas y a sostenernos unos a otros, a ser m\u00e1s tolerantes entre an\u00e1logos, manteniendo el activo abecedario del coraz\u00f3n en di\u00e1logo permanente. Sin embargo, la realidad no la podemos ocultar; y, hoy m\u00e1s nunca, requerimos calmar este aire destructivo, que nos viene amortajando el alma desde hace tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente, lo prioritario es que entremos en paz consigo mismo y cada cual con su ambiente. Esto nos exige que activemos la comprensi\u00f3n y el entusiasmo necesario, para no derrumbarse y resistir. Nos hemos globalizado, pero a\u00fan no hemos aprendido a ser acariciados desde cualquier lugar, a trav\u00e9s de la mirada. La quietud realmente llega con esta visi\u00f3n universal, que trasciende los lenguajes para hacer frente a la complejidad de la era armament\u00edstica y nuclear, que sufrimos por todo el planeta. Ciertamente, hemos ca\u00eddo en el absurdo; y ahora, estamos inmersos en un orbe de esclavitud, que dificulta cualquier vuelo de so\u00f1ador, para restaurarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estamos muy tocados, es verdad, pero nada es imposible. Pong\u00e1monos en acci\u00f3n. Busquemos el sosiego siempre y el uso equilibrado de los recursos naturales, as\u00ed como la distribuci\u00f3n equitativa de los bienes disponibles. Lo que no podemos continuar es con el derroche de algunos y la miseria de otros. Tenemos que hacer justicia. Quiz\u00e1s debi\u00e9ramos mirar m\u00e1s a nuestro alrededor, sumergirnos en los pueblos y ahondar en sus ra\u00edces. Se me ocurre pensar en los ind\u00edgenas, que han tenido hist\u00f3ricamente claro que la salud del planeta y la salud de las personas van de la mano, y por eso le profesan una gran consideraci\u00f3n a la Madre Tierra y a toda forma existencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta filosof\u00eda de vida no s\u00f3lo les beneficia a ellos, sino a toda la humanidad. No obstante, su lucha, defensora de derechos universales, los hace motivo de continuos ataques, discriminaci\u00f3n fija e injusticias a raudales. Lo mismo sucede si echamos la visi\u00f3n en la fuerte crisis del compromiso comunitario. Nos falta esp\u00edritu responsable y nos sobran incumplimientos e inmadurez. Frente a la multitud de Estados que se dicen, sociales y democr\u00e1ticos de derecho, resulta que cada amanecer hay que batallar por vivir; y, adem\u00e1s, en ocasiones con poca dignidad. Para desgracia nuestra, continuamos en la era de la \u201cin\u201d; de la inhumanidad, incomprensi\u00f3n, intolerancia, indecencia\u2026, oleaje que ha cristalizado en estructuras sociales abusivas y en una resaca de maldades como jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en su tiempo, lo dec\u00eda Montesquieu, \u201cpara que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga el poder\u201d; luego est\u00e1n las circunstancias, en el caso de la familia, la fragilidad de los v\u00ednculos; o las articulaciones ego\u00edstas del individualismo social, que todo lo pervierte y desnaturaliza. Indudablemente, nos falta humildad para reconocer que no estamos en el camino correcto, con una fuerte crisis de identidad y con una atm\u00f3sfera de confusiones que nos dejan apesadumbrados y sin fuerza. Cuanto antes, hemos de tomar aliento para tender puentes y ganar humanidad. No est\u00e1 bien encerrarse en pos del propio bienestar, tenemos que abrirnos a los desaf\u00edos, escucharnos m\u00e1s y mejor, ser objetivos tambi\u00e9n, pero sin perder el valor y la entrega esperanzada.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que darle a nuestro quehacer diario el ritmo sanador de dejarnos acompa\u00f1ar\u00a0 y la sinfon\u00eda po\u00e9tica de transmitir valores. Por ello, es vital concebir el hogar com\u00fan como parte de nuestra existencia. Ojal\u00e1 despertemos, y s\u00ed Vesak, el d\u00eda del plenilunio en este actual mes de mayo, es la fecha m\u00e1s venerable para millones de budistas de todo el mundo, amantes de la no violencia y la concordia, creo que pueden ayudarnos a construir la cultura del abrazo y a reconstruirnos como seres humanos. Evidentemente, es cuesti\u00f3n de reconocerse y de introducirse en otros vocablos que nos susciten encuentros m\u00e1s verdaderos, fieles a un sentido m\u00e1s coherente y vivo, que nos hermane en suma. Esto implica compromiso, conjugar exactamente el amor de amar amor, hasta elevarlo al territorio de la hospitalidad, desde el entendimiento y la clemencia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritorcorcoba@telefonica.net \u00a0\u201cNo est\u00e1 bien encerrarse en pos del propio bienestar, tenemos que abrirnos a los desaf\u00edos, escucharnos m\u00e1s y mejor, ser realistas tambi\u00e9n, pero sin perder el valor y la entrega esperanzada\u201d. Hay tareas que deben comenzar en nosotros. 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