{"id":68281,"date":"2023-06-24T10:23:05","date_gmt":"2023-06-24T16:23:05","guid":{"rendered":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/?p=68281"},"modified":"2023-06-24T10:23:06","modified_gmt":"2023-06-24T16:23:06","slug":"desplazados-forzosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/desplazados-forzosos\/","title":{"rendered":"Desplazados forzosos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritorcorcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00a0\u201cLos organismos internacionales tienen que estar en primera l\u00ednea de acci\u00f3n, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para un desplazamiento seguro y regular;\u00a0 pero nosotros, igualmente, tenemos que obrar con la m\u00e1xima consideraci\u00f3n, por la dignidad de la especie pensante,\u00a0 hacia cualquier expatriado\u201d.<\/em><\/strong><\/p><div class=\"elmet-contenido\" id=\"elmet-2175223777\"><div class=\"elmet-adlabel\">Anuncios<\/div><div style=\"margin-top: 20px;margin-right: 20px;margin-bottom: 20px;margin-left: 20px;\" id=\"elmet-3508539141\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/arrincuanantigua\/\" aria-label=\"cintillo-arrin-cual\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1.jpg 750w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-300x36.jpg 300w, https:\/\/elmetropolitano.com.gt\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cintillo-arrin-cual-1-600x72.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" width=\"750\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Los flujos migratorios son la locuci\u00f3n de un fen\u00f3meno que nos desborda; y que, en demasiadas ocasiones, nos deja con el coraz\u00f3n oprimido. De entrada, cualquier ciudadano, deber\u00eda ser libres de partir o de quedarse. Sin embargo, cada d\u00eda son m\u00e1s las personas forzadas a abandonar sus domicilios. Esto siempre fue as\u00ed, pero lejos de hacer nuestra existencia m\u00e1s arm\u00f3nica, a\u00fan no la hemos aprendido a cultivar ni hemos evolucionado hacia esa atm\u00f3sfera de tranquilidad, que es lo que realmente nos renace y nos renueva mar adentro. Para desgracia nuestra, contin\u00faan las absurdas persecuciones con persistentes violaciones y violencias, las guerras que todo lo destruyen, y ahora tambi\u00e9n los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos con sus m\u00edseras huellas. Los migrantes suelen huir debido al miedo, muchas veces con una elevada carga de desesperaci\u00f3n y pobreza. Ante esta bochornosa realidad, debi\u00e9ramos interrogarnos sobre qu\u00e9 hacer o dejar de hacer, pues los n\u00fameros son bastante dram\u00e1ticos, se habla de m\u00e1s de un centenar de millones de personas forzosamente desplazadas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ciertamente, las cosas no est\u00e1n mejorando, y aunque la guerra de Ucrania fue la principal causa de desplazamiento en 2022, pienso que debemos esforzarnos por detener la carrera de armamentos, el colonialismo econ\u00f3mico, la sustracci\u00f3n y el derroche de los recursos ajenos, as\u00ed como el quebranto a nuestra casa com\u00fan. Lo importante es mantenerse unidos y reunidos siempre, mostrando una extraordinaria hospitalidad con amplitud de miras y poni\u00e9ndonos al servicio de todos, especialmente de los m\u00e1s vulnerables. Hoy m\u00e1s que nunca, urge hacer familia y rehacerse, como tal humanamente, para destronar de los caminos vivientes a los traficantes sin escr\u00fapulos. Lo sustancial radica en no desfallecer y en que los recursos mundiales no los disfruten tan s\u00f3lo unos pocos privilegiados. Por eso, los organismos internacionales tienen que estar en primera l\u00ednea de acci\u00f3n, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para un desplazamiento seguro y regular;&nbsp; pero nosotros, igualmente, tenemos que obrar con la m\u00e1xima consideraci\u00f3n, por la dignidad de la especie pensante, &nbsp;hacia cualquier expatriado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ojal\u00e1 tengamos el valor de denunciar todos los horrores de nuestro mundo,&nbsp; la valent\u00eda de luchar contra toda injusticia que nos deshumaniza por completo, generando un clima verdaderamente cruel; cuando lo que hay que laborar es otro culto m\u00e1s donante, de encuentro y de cuidado. Se requieren como jam\u00e1s, por consiguiente, voces de concordia en un mundo hervido en mil contiendas. Indudablemente, desde gobiernos a instituciones, hay que hacer mucho m\u00e1s para poner fin a los conflictos y eliminar los obst\u00e1culos para que los refugiados tengan la opci\u00f3n viable de regresar a sus moradas de forma voluntaria, protegida y digna. Sea como fuere, la agencia de la ONU nos ha recordado recientemente, que es necesario el trabajo conjunto de toda la sociedad, para seguir apoyando a los movilizados, con renovadas esperanzas y nuevas oportunidades. Desde luego, lo vital es reconstruir existencias, avivar la cultura del abrazo, enmendar pasos para conjugar habilidades,&nbsp; aglutinar talentos y agrupar talantes, que es lo que nos ayudar\u00e1 a divisar un horizonte fraterno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, las migraciones en sus diferentes formas, han favorecido el encuentro entre las gentes y el nacimiento de nuevas civilizaciones. Lo trascendental radica en que el movimiento no se produzca de manera impuesta y que sea acogido, no dominado, librado de la explotaci\u00f3n, el abuso y la violencia, protegido en suma y amparado por una normativa que promueva el desarrollo humano integral, reintegrando un proceso rec\u00edproco que se funda connaturalmente sobre el mutuo reconocimiento de la riqueza pedag\u00f3gica del an\u00e1logo. Al fin y al cabo, todos somos precisos y necesarios. Hacer justicia, sin duda, nos va a ayudar a reconciliarnos con la historia a trav\u00e9s del presente mundo globalizado, que tiene que llegar a hermanarse, comenzando por restringir el comercio il\u00edcito de armas. Detr\u00e1s del caos y el infortunio lo que no puede subsistir es un pr\u00f3spero comercio armament\u00edstico. Qu\u00e9 pena que los mercados ilegales, a menudo ocultos en plena vista, tanto en ciudades como en pueblos situados a lo largo de corredores estrat\u00e9gicos, no se vean obstaculizados por la presencia de las autoridades; y, pese a todo, a\u00fan seamos incapaces de reasentar refugiados para que vean el final de su calvario.<\/p>\n\n\n\n<p>#metroredes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritorcorcoba@telefonica.net \u00a0\u201cLos organismos internacionales tienen que estar en primera l\u00ednea de acci\u00f3n, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para un desplazamiento seguro y regular;\u00a0 pero nosotros, igualmente, tenemos que obrar con la m\u00e1xima consideraci\u00f3n, por la dignidad de la especie pensante,\u00a0 hacia cualquier expatriado\u201d. 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