Neto Bran, parece disfrutar a lo máximo su investidura de alcalde y, como no le debe nada a ningún partido político ni a los financistas, se da el lujo de hacer lo que quiera, porque al fin y al cabo, el puesto en la comuna se lo ganó a puro pulso y a golpe de calcetín.
Así que, sus detractores se tendrán que aguantar, porque Neto Bran, es el alcalde que un día puede ser cucurucho y hacer su turno en las procesiones de Semana Santa; otro día puede ser el romano que castigó a Jesucristo; una mañana puede ser un policía de tránsito; una tarde convertirse bombero municipal, un domingo ser mesero de McDonald y hasta disfrazarse de «cowboy» con pistola en la cintura para promover los famosos chicharrones de su pueblo natal
A Neto Bran, no le preocupa el ministerio público, ni mucho menos sus detractores, porque sencillamente llegó a la alcaldía para hacerla funcionar.
Y, claro, conociendo lo jodido que somos los guatemaltecos, Neto, está expuesto a las críticas, a la envidia, a la intriga, y no faltará alguno por ahí que también lo quiera ver en el bote.
Hasta el momento no se ha dejado contaminar, a pesar que lo traen cortito con los fondos municipales que por ley le corresponden. A ver cuánto aguanta porque Mixco es una plaza con potencial político muy grande que se necesita para ganar la presidencia y su futuro político es prometedor, que solo le de tiempo al tiempo.
No tengo el gusto de conocerlo, pero no me hace falta, con solo darme cuenta de su versatilidad puedo asegurar que que Neto Bran, es un alcalde felizmente rebelde
Periodista Byron Vásquez

