Con su característico estilo de usar su cuenta personal de Twitter -la red social de la que es dueño- para hacer anuncios, Elon Musk advirtió que ahora limitará la cantidad de tweets o trinos que un usuario, bien sea pago o no, puede visualizar por día.
Explicó que la medida, que sería temporal, se tomó “para afrontar los niveles extremos de extracción de datos y manipulación del sistema”.
«Lo sentimos, has alcanzado el límite de frecuencia de consultas. Espera unos minutos e inténtalo de nuevo» ese es el mensaje que miles de usuarios experimentaron desde este primero de julio, en lo que parecía ser un caída de los servicios de la plataforma.
Sin embargo, en este trino Musk señaló la razón y que para la cuentas verificadas (o pagas) se puede consultar hasta 6.000 trinos por día; para cuentas no verificadas (o de uso libre, sin pago) la cantidad desciende a 600 y para las nuevas cuentas, no verificadas, se aplica la mayor restricción: 300 tweets por día.
La razón oficial que aduce el propietario de Twitter es que las compañías de inteligencia artificial (IA), como OpenAI, utilizan la plataforma para analizar y alimentar los sistemas de capacidad generativa.
De todas maneras, frente a la reacción de millones de seguidores de la red, en la madrugada de este 2 de julio, Musk moderó su mensaje inicial, asegurando que se trataba de un «ejercicio en ironía» y amplió los límites hasta 10.000 tuits para las cuentas verificadas; 1.000, en no verificadas; y 500 en nuevas cuentas no verificadas.
Musk y su reticencia a la IA ¿una preocupación legítima?
El multimillonario y también cofundador de empresas como Tesla, SpaceX, Neuralink yThe Boring Company ha criticado el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
De hecho, en marzo de 2023, Musk y más de mil expertos en el área tecnológica, incluyendo al cofundador de Apple, Steve Wozniak, firmaron una carta abierta en la que solicitaron una «pausa inminente» en el desarrollo de la IA «más poderosa» que GPT-4, de OpenAI.
No obstante, el empresario sudafricano cofundó con Sam Altman, actual CEO de OpenIA, la empresa que opera ChatGPT. De acuerdo con el NYTimes, las donaciones millonarias para crear esta empresa se hicieron con el objetivo de mitigar los riesgos que representaría que solo gigantes tecnológicos como Google o Microsoft tuvieran acceso al desarrollo de esta tecnología.
Por esto se propuso que el funcionamiento de la empresa sería de «innovación abierta» para que todos tuvieran acceso a los desarrollos. Sin embargo, Elon Musk, renunció a esto, según recoge el NYTimes, por los crecientes conflictos de interés relacionados con sus otras actividades empresariales.
Lo interesante es que pese a sus críticas expresadas públicamente, los automóviles de su compañía usan tecnología de IA, principalmente para desarrollar los patrones de prevención de accidentes en los vehículos autónomos, que según el diario neoyorquino no han estado exentos de polémica dado el accidente que generó un vehículo Tesla, modelo Y, en noviembre de 2022 en China, que terminó con la vida de dos personas.
Otra teoría presenta que Musk estaría interesado en entrar a competir en la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial, como lo reveló el The Wall Street Journal, pues en abril pasado el multimillonario registró una empresa en el estado de Nevada bajo el nombre de X.AI.
Una compra, mil polémicas
Desde que el empresario adquirió Twitter, las polémicas han rodeado al ‘pájaro azul’. En octubre de 2022 intentó reversar el acuerdo de compra aduciendo la presencia de numerosas cuentas bots o administradas de manera automática para similar un comportamiento humano.
Luego restableció la cuenta de Donald Trump y de otras personalidades señaladas de tener un discurso de odio como el comediante Theo Von, con quien interactúa desde su cuenta personal; o la comediante Kathy Griffin y el actor Jordan Peterson.
Además reajustó las políticas de verificación de Twitter para que los interesados deban pagar un monto. Lo que generó disgusto entre los usuarios en ese momento.
Asimismo, algunos medios como la NPR National Public Radio, en Estados Unidos, y la BBC, en el Reino Unidos, fueron etiquetados por Twitter como «government-funded media» o medios fundados por el gobierno, hecho que también despertó las sensibilidades de estos medios
Texto: Julián Ramírez Castro
Texto France24.Español
